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miércoles, 25 de noviembre de 2015

Sincronización. Las casualidades no existen

Sincronicidad

Sincronicemos nuestras Mentes

Poder-mental-para-enamorar

La Sincronización describe el ajuste temporal de eventos. Sucede cuando determinados fenómenos ocurren en un orden predefinido o a la vez.

Cuando centras tu atención en un objeto o fenómeno, el objeto debido a tu atención se hará más fuerte. Cuanto más consciente seas de las coincidencias significativas en tu vida, más seguido te encontrarás con ellas. Cada uno de nosotros está conectado con el campo de la inteligencia infinita que crea sin cesar todas las formas físicas en el mundo. También nos damos cuenta de que el universo siempre está enviando mensajes en forma de eventos fortuitos. De hecho, estamos completamente inmersos en una red de coincidencias que nos guían para cumplir con nuestro propósito en la vida.
Es un acontecimiento espiritual, similar a una actividad psíquica, pero en una escala mayor. Cuando se piensa conscientemente acerca de lo que se quiere, un tipo de mensaje subconsciente se envía hacia el exterior en forma de energía, esta conectará con la energía universal superior o conciencia colectiva. En ocasiones esta energía superior responderá reflejándote una energía favorable de vuelta a vos, lo que dará como resultado que otras personas o situaciones entren en contacto contigo ayudándote a conseguir lo que quieres o necesitas.


Diferencia entre coincidencia y sincronicidad 

 Coincidencia y sincronía, ambos se definen como “apariciones notables de dos o más eventos a la vez”. La diferencia es que la coincidencia se percibe como casualidad o suerte, mientras que la sincronicidad implica la presencia de una acción más profunda en los acontecimientos. Sólo hay dos formas de percibir un acontecimiento en tu vida – ya sea a través una coincidencia o de la sincronicidad. 


Cuidado, porque no todo es desear y esperar sin trabajar 

 Hay personas que esperan cómodamente a que el universo les proporcione todo lo necesario y piensan que no tienen que esforzarse por sí mismos. La vida necesita equilibrio en todos los aspectos y sentidos. En ocasiones las sincronicidades nos darán grandes lecciones de aprendizaje interno. Porque la esencia de la sincronicidad es que todo en el universo tiene un sentido, no importa cuán pequeño o grande es esa conexión. Por eso debes prestar atención al mundo que te rodea y saber reconocer los pequeños detalles para que estos ayuden a tu alma a crecer y evolucionar. Aquellas personas que creen en la casualidad viven como “víctimas de la vida”, y todavía no son conscientes de que tienen la capacidad de pensar independientemente de sus circunstancias actuales. Y tampoco son conscientes del potencial que tienen para crear su propia realidad. Pero el universo puede sorprendernos en cualquier momento, no importa si creemos en él o no. 


SINCRONUMEROLOGÍA

 

 Los númenes de la sincronicidad, esos geniecillos de las manecillas de la realidad, también habitan en los números. Uno de los casos más comunes en la actualidad es el fenómeno del 11:11. Cientos de miles de personas, acaso por la sugestión mental del New Age o por un código planetario en aras de activarse,  reportan tener momentos epifánicos constantemente detectando esta hora. “Sí, la sincronicidad. Estás codificando tu propia vibración y permitiendo que tu conciencia te recuerde que estás en esa vía,  cuando estás en esa frecuencia. Algunos individuos usan diferentes números en diferentes momentos”. Lo interesante de esto es que el llamado reloj biológico interno parece derramarse, como el tiempo líquido de Dalí, hacia el mundo externo, el cual, entonces, se convierte en nuestro espejo —un espejo como el de Alicia.


LEY DE LA ATRACCIÓN/GRAVEDAD 

 La ley de la atracción es un concepto metafísico que postula que lo similar atrae a lo similar y que ciertos pensamientos generan una respuesta del mundo objetivo. La ciencia considera que esto no tiene ninguna validez. Sin embargo, la “atracción”, podría ser una manifestación en un plano psíquico de la ley de la gravedad, la fuerza física invisible que ejercen los cuerpos en el universo atrayendo hacia sí otros cuerpos según su masa y su cercanía. ¿Gravitamos también hacia ciertas situaciones y haca ciertas personas? Navegaciones co-incidentes en un universo de correspondencias, de espejos que se abren y se llaman. 

El Plan, el Patrón, el Destino 

 Algunas personas cree que el existe un plan divino en el universo, que éste ha sido programado por alguna entidad extraterrestre o inteligencia cósmica. Por momento podemos desviarnos de un camino trazado, magnético como el Punto Omega de Teilhard de Chardin, el Objeto Transdimensional de Terence Mckenna que nos “llama desde el fin de la historia” y por supuesto el Apocalipsis y el Rapto de la Biblia. Nos llamamos a nosotros mismos desde allende las estrellas, alguien podría decir. Todo está escrito y en palabras de Bob Marley: “We got to fulfill the Book”. Evidentmente esta es una visión no científica, aunque algunas escuelas de pensamiento científico consideran que es posible que el universo sea determinístico, que esté ya inexorablemente predeterminado por las leyes de la física –leyes que podrían en algunos aspectos mantenerse desconocidas.  La sincronicidad podría ser el ritmo que seguimos cuando seguimos este plan divino o evolutivo. Una alineación con el flujo que tiene preparado el universo (la parte transpersonal del ser) para nosotros. 

Apofenia 

 La apofenia consiste en ver patrones y conexiones en sucesos aleatorios y es una de las formas en las que la ciencia explica la sincronicidad. Una enfermiza y paranoica concatenación de datos y eventos que no tienen una relación causal más que en la mente de quien los conecta. Algo similar a la pareidolia, donde vemos en la naturealza proyecciones de nuestra mente: como el rostro de Jesus en el ano de un perro o un dragón en las estrellas. Nos hemos arrojado ya bastante hondo en el agujero del conejo para regresar ahora, pero vale la pena también considerar esta posibilidad. Y, claro, decir aquí que evidentemente estamos locos.


SINCRONICIDAD: CUANDO ADENTRO ESTÁ AFUERA

 

 Para concluir este tour por el mundo mágico y misterioso de la sincronicidad, queremos sacar la mente del cuerpo y distribuirla por el mundo, hasta que los sueños se materialicen. La física ha demostrado que en el ámbito de las magnitudes atómicas la realidad objetiva presupone un observador,  y que solo bajo esta condición es posible un esquema satisfactorio de explicación. Esto significa que un elemento subjetivo se adhiere a la perspectiva del mundo del físico, y también que necesariamente existe una conexión entre la psique y el continuum del espacio-tiempo objetivo.  Estos descubrimientos no solo ayudan a la física a zafarse de los amarres de su mundo materialista, confirman lo que yo había reconocido intuitivamente, que la materia y la conciencia, lejos de operar independientemente la una de la otra, de hecho, están interconectadas de manera esencial, funcionando como aspectos complementarios de la realidad unificada Una forma de pensar en esto es suponer que el mundo despierto y el mundo del sueño se han empezado a fusionar de tal forma que en cierto sentido aquellos críticos del fenómeno OVNI que decían que los platillos voladores eran alucinaciones estaban en lo correcto, en tanto que las leyes que operan en los sueños, las leyes que operan en el hiperespacio, pueden en ocasiones operar en el espacio tridimensional cuando la barrera entre ambos modos se debilita. La sincronicidad es la percepción consciente en una línea de tiempo fisiólogica de la manifestación simultánea del universo multidimensional. Es reconocer que todas las cosas son UNA sola cosa vista desde diferentes perspectivas. Mientras aumenta  la vibración resonante básica del sistema, la sincronicidad se vuelve más fácil de percibir dentro de la realidad experiencial. La sincronicidad  es también un reflejo de lo que crees que tu realidad es.   Esto nos acerca, ya para terminar, a un aspecto práctico de la sincronicidad, la cual puede convertirse en una filosofía de vida. En un camino existencial donde los señalamientos son las sincronicidades (lo que los antiguos llamaban “la voz de la naturaleza”).  No debemos de considerar que toda sincronicidad es algo positivo —lo mismo pueden haber sincronicidades negativas—, pero sí que siempre nos están comunicando algo, que son una interfaz entre el universo y nuestra psique —en un posible proceso de disolverse en el universo. Aprendemos que la sincronicidad es una forma elegante y lúdica a través de la cual nuestro inconsciente logra salir al mundo y decirnos algo que de otra manera no podríamos escuchar y que tiene una secreta importancia para lo más profundo de nuestro ser. Es nuestra labor decodificar ese mensaje. Y si lo hacemos podremos sincronizarnos con nuestra individualidad en su máxima expresión, aquella que se desdobla de la totalidad, del espíritu.

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